Tu empresa te lleva a juicio

Todos conocemos que existen procesos judiciales entre empresas y empleados, despidos al margen, sabemos que las empresas pueden llevar a sus trabajadores ante el juez por múltiples motivos, la mayoría evitables.

No sólo nos referimos a procesos laborales, sino también a lo penal.

¿Cuándo puedes ir a juicio dependiendo si eres empresa o empleado?

Robar.
Los empleados roban a la empresa. Suele ocurrir en trabajos en los que hay dinero en efectivo, en caja, en comercios por ejemplo, en restauración, negocios de ocio nocturno… trabajos en los que no sea fácil controlar el dinero que entra en caja. Pero no solo hablamos de dinero en efectivo, también material.

Negligencias.

Otro de los motivos que pueden llevar a un empleado a los tribunales es por una negligencia. Normalmente es el consumidor o el paciente quien inicia el proceso pero las empresas también denuncian este tipo de errores o pueden personarse también en la causa iniciada por un tercero.

Falsas bajas.
El tema de las bajas prolongadas suele traer de cabeza a las empresas ya que les generan grandes pérdidas económicas y trastornos de personal y de organización por lo que llegan incluso a contratar a detectives privados para comprobar si una baja es verdadera o si no está llevando a cabo otra actividad durante ese tiempo de baja.

Abuso sexual.
Hablamos de palabras mayores, pero también ocurre. En este caso nos referimos a agresiones sexuales que lleva a cabo un trabajador/a sobre otro/a, que llega a conocimiento de la empresa y ésta decide denunciar al agresor y defender así, como no puede ser de otra forma, a la víctima.

Mobbing.
Hay un tipo de acoso que es meramente laboral. Mediante decisiones profesionales se trata de apartar a alguien, anularlo como trabajador. En ocasiones, si la empresa llega a tener conocimiento del hecho en sí, puede tomar medidas contra el trabajador que lo ha llevado a cabo.

Acoso.
Destacamos por último otro tipo de acoso que es el personal, al margen del profesional, y que llevaría implícitas agresiones verbales por ejemplo, insultos, difamaciones, calumnias, etc. No suele ser habitual pero la empresa, si lo tiene claro, puede llegar a participar en un eventual proceso judicial.

Agresión.
También son palabras mayores pero ocurre igualmente. Nos referimos a agresiones físicas entre compañeros en las que, como en los anteriores casos de agresiones o de acoso, la empresa puede tomar partido.

Revelación de secretos.
En muchas empresas existen ciertos códigos éticos y pautas de comportamiento que los trabajadores deben firmar, o se aceptan automáticamente al firmar el contrato, y que si no se cumplen pueden acarrear una denuncia. Es el caso de la revelación de secretos o de información a otras empresas.

Uso inadecuado de los recursos.
Las empresas ponen a disposición de sus trabajadores recursos para poder realizar el trabajo. Por ejemplo coches o teléfonos móviles. El uso inadecuado de ellos, para cosas que nada tengan que ver con el trabajo, puede acabar en una denuncia.

Simulación de delito.
Por último, y aunque resulte retorcido no lo es tanto, hay trabajadores que incluso han podido simular ser víctimas de algún delito o falta relacionada con el trabajo o la empresa para sacar rédito económico de ello. Por poner un ejemplo: simular que te han robado el ordenador portátil de la empresa, o el móvil, o incluso fingir un accidente con el coche de empresa.

 

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